EL ADIÓS DE MARGARITA… POR CULPA DE LEOCADIA 😱 La Promesa Capítulo 778 | REVIEW #LaPromesa
El palacio de La Promesa, ese imponente testigo de amores prohibidos y venganzas cocinadas a fuego lento, se enfrenta a uno de sus momentos más lúgubres. No es solo el aire de la cuaresma lo que enrarece el ambiente, sino la noticia que ha dejado a los seguidores de la serie en un estado de shock absoluto: Margarita se marcha. Lo que parecía una estancia de reconciliación y apoyo familiar se ha transformado en un “adiós” cargado de amargura, resentimiento y una promesa lapidaria: no volverá a pisar ese suelo mientras Leocadia (la Marquesa) siga ostentando su poder.
Margarita y el Peso de la Intolerancia
La decisión de Margarita no es un capricho. Es el resultado de un desgaste emocional provocado por la toxicidad de Leocadia, una mujer que parece alimentarse del infortunio ajeno. Margarita confiesa que cada vez se le hace más “desagradable” acudir al palacio y ha decidido aprovechar la supuesta marcha de su hija Martina a Nueva York para cerrar su etapa en la propiedad. Sin embargo, la ironía trágica de esta trama es que Margarita se marcha creyendo que Martina iniciará una nueva vida lejos, cuando en realidad, la joven se queda atrás, desprotegida y en manos de un entorno que ya no cuenta con el escudo protector de su madre.
Este vacío de poder y afecto deja a Martina en una situación doblemente inaguantable. La crítica es feroz: Margarita ha cumplido su función en casi todo, menos en proteger el destino de su propia hija, dejando su trama en un punto de vulnerabilidad que promete lágrimas y desesperación en los próximos episodios.
Julieta, Ciro y el Triángulo de la Discordia
Mientras una figura clave sale por la puerta grande, otras entran para reconfigurar el tablero de juego. La llegada de Julieta, la flamante esposa de Ciro, ha traído un aire de frescura, pero también de sospecha. Julieta se presenta como una mujer encantadora que ya ha empezado a estrechar lazos con el servicio y los sobrinos del palacio. Sin embargo, bajo esa sonrisa se esconde la sombra de un matrimonio concertado y la insatisfacción de una vida que no eligió.
Por su parte, Ciro ha aceptado el reto de gestionar las tierras del palacio, convirtiéndose en el nuevo gestor tras una larga lista de predecesores. Aunque inicialmente se presentó con un aire de resentimiento por el comportamiento de Manuel en el entierro de su madre, su evolución sugiere que podríamos estar ante un personaje aprovechable, o bien, ante el próximo gran villano que precipite la caída de Leocadia. La conexión evidente entre Manuel y Julieta pone a Ciro en el centro de un triángulo amoroso cliché pero efectivo, donde Manuel ahora asume el rol del “otro”, buscando cerrar por fin la herida abierta por el asesinato de Jana a manos de la Marquesa.
Intrigas en el Servicio y Rumores de Nuevos Personajes

La planta noble no es la única que hierve en secretos. En las cocinas, la noticia de que María Fernández y Carlos serán padres ha traído una alegría agridulce. La sombra de Samuel planea sobre esta felicidad, y se teme que su intervención, sumada a la lengua afilada de Santos, convierta este embarazo en un arma de chantaje o escándalo que llegue a oídos de la dirección.
Además, el misterio rodea a Ángela y Cristóbal. La revelación de que Cristóbal podría ser el padre de Ángela es vista por muchos como otra de las monumentales mentiras de Leocadia para mantener el control. A esto se suma el persistente rumor sobre la llegada del hijo de Lorenzo (el Conde de Añala), lo que añadiría una nueva capa de conflicto dinástico y personal al palacio.
Conclusión: ¿El Inicio del Fin para Leocadia?
La marcha de Margarita deja un sabor de boca amargo en los espectadores, pero también abre una ventana de esperanza. Por primera vez en mucho tiempo, se percibe que los cimientos del poder de Leocadia están agrietados. Con Ciro al mando de las tierras, la salida de su principal rival política y la inminente explosión del secreto de Julieta, la Marquesa podría estar viviendo sus últimos días de gloria indiscutible.
La Promesa no perdona, y el destino de sus habitantes parece estar ligado a una red de mentiras que, tarde o temprano, terminará por asfixiar a quien la tejió.