LA PROMESA – Nace el bebé de María, pero un detalle en su cuerpo asusta a todos en el palacio Avance

La calma que María Fernández intentó construir junto a Carlo se ha hecho añicos de la manera más inesperada. En un giro dramático, el parto de María se adelanta, convirtiendo un momento de alegría en una pesadilla de sospechas. Lo que nadie imaginaba es que el propio nacimiento actuaría como un juez implacable sobre la verdadera paternidad del niño.

El Parto Prematuro y el Heroísmo de Samuel

Todo comienza cuando María, intentando mantener una fachada de normalidad, sufre un colapso en los pasillos del palacio. Es el Padre Samuel, quien casualmente se encuentra con ella, el primero en notar su extrema palidez y la urgencia de las contracciones. Ante la imposibilidad de esperar a los médicos, Samuel debe asumir el papel de partero, demostrando una serenidad que esconde un torbellino emocional, pues ama a María en silencio. Bajo su guía firme, y a pesar de que el bebé nace frágil, ambos sobreviven, lo que inicialmente es visto como un milagro atribuido a la pericia del sacerdote.

El Detalle que Paraliza al Palacio

Sin embargo, el alivio se transforma rápidamente en estupor. Cuando el bebé es envuelto en paños y entregado a su madre, el silencio invade la habitación. No es un silencio de respeto, sino de percepción. Criados como Teresa y Pía son los primeros en notar un detalle físico inquietante: el recién nacido posee rasgos extremadamente parecidos a Samuel. Los ojos, el contorno del rostro e incluso el tono del pelo del pequeño son una copia fiel de los del sacerdote. La tensión llega a su límite cuando Carlo, al observar al niño, se queda rígido, sembrando una duda que no tardará en verbalizar.

Consecuencias y Sospechas Inevitables

A partir de este momento, la vida en el palacio se convierte en un nido de susurros. Aunque nadie se atreve a lanzar una acusación directa, la duda razonable ya está instalada en el corazón de Carlo, quien cuestiona a María si hay algo que haya olvidado contarle sobre los últimos meses. Por su parte, Samuel cae en una profunda crisis existencial. En la soledad de la capilla, admite su amor por María, pero teme que la asombrosa semejanza física del bebé —algo que él mismo no logra comprender— destruya la reputación de la mujer y su propia vida religiosa.

Curro y el Peso de la Corona

Mientras el escándalo del bebé crece, otros frentes permanecen abiertos. Curro sigue luchando con la carta que debe enviar al Rey Alfonso XI para reclamar su título de Varón de Linaja. Con la ayuda estratégica de Ángela, quien intenta frenar su ímpetu para evitar errores diplomáticos, Curro se prepara para una batalla legal contra la propia corona, a pesar de las advertencias de Leocadia, quien considera que remover el pasado político es un juego peligroso para todos.

Conclusión: Una Verdad Incómoda

El avance concluye con un Samuel decidido a no permitir que María sea humillada. En un acto de valentía (o desesperación), el sacerdote confronta a María para decirle que, si alguien cuestiona la integridad de ella o el origen del niño, él está dispuesto a asumir las consecuencias. La Promesa se enfrenta así a una era donde el honor ya no se mide por títulos, sino por las verdades que el cuerpo y la sangre se niegan a ocultar.