AL FIN LA ESCENA QUE CAMBIA TODO Y FRENA EN SECO A LEOCADIA 🔥 || CRÓNICAS DE #LaPromesa #series
El palacio de La Promesa está a punto de vivir una de las explosiones narrativas más satisfactorias para su audiencia. Durante meses, Doña Leocadia y Lorenzo de la Mata han utilizado la palabra “bastardo” no solo como un insulto, sino como un arma arrojadiza para despojar a Curro de su dignidad y su lugar en la familia. Sin embargo, la hipocresía tiene fecha de caducidad, y el Marqués de Luján parece finalmente dispuesto a romper su silencio.
El Despertar de Alonso: “Tu hija también lo es”
La escena que todos los seguidores de la serie ansían ver —y que los avances sugieren que está más cerca que nunca— es el enfrentamiento directo entre Alonso y Leocadia. Imaginar a un Alonso firme, cansado de los desprecios hacia Curro, respondiendo con calma letal: “Cuidado con lo que dices, Leocadia, porque tu hija también nació fuera del matrimonio”, representaría el colapso total del personaje de la “postiza”.
Esta revelación no solo dejaría a Leocadia sin argumentos, sino que transformaría el insulto en un espejo. Si Curro es despreciable por su origen, Ángela —hija biológica de Cristóbal y no del difunto marido de Leocadia— se encuentra exactamente en la misma posición legal y social. La diferencia radica en que Curro ha cargado con su verdad con nobleza, mientras que Leocadia ha construido un imperio de mentiras basado en una pureza de sangre que ella misma traicionó.
El Doble Rasero de Luján: De Petra a Leocadia
El análisis de esta semana pone el foco en la mayor hipocresía que rodea el servicio y la planta noble. No es solo Leocadia quien debe callar; Petra Arcos también se encuentra en una posición moralmente comprometida. Resulta irónico que Petra critique con ferocidad la moralidad de Pía o el reciente embarazo de María Fernández, cuando ella misma tuvo un hijo fuera del matrimonio.
¿Por qué los guionistas han mantenido estos secretos bajo llave? El silencio de Alonso hasta ahora puede interpretarse como un deseo de proteger a Ángela, quien no tiene la culpa de los pecados de su madre. Pero cuando la palabra “bastardo” se lanza en presencia del Marqués y de todo el palacio, el silencio deja de ser prudencia para convertirse en complicidad. La audiencia clama por justicia poética: que la verdad desmonte el escudo de superioridad de quienes más tienen que ocultar.

La Caída de la Araña: Leocadia se queda sin Hilos
Doña Leocadia está perdiendo poder en todos los frentes. Manuel ha sacado a la luz sus “trapicheos” con el Comandante Rivero, ha perdido el control absoluto sobre las tierras y ahora se enfrenta a la sombra de Cristóbal, quien ya sabe que Ángela es su hija.
La tensión acumulada es insostenible. Si a esto le sumamos el hecho de que ella mantiene una relación con su amante mientras critica el embarazo de las criadas, el personaje se revela como una villana cuya única defensa es el miedo que infunde. El momento en que alguien —ya sea Alonso, Margarita o incluso la propia Ángela— le eche en cara su propia realidad, Leocadia quedará desarmada. Su “puritanismo” quedará expuesto como una farsa sangrienta (recordemos que también carga con la muerte de Hann).
Conclusión: ¿Quién dará el golpe final?
La pregunta ya no es si ocurrirá, sino cuándo. El Marqués está más firme que nunca gracias al apoyo de Margarita y Manuel. La explosión moral en La Promesa es inminente. Si no es Alonso quien frena a Leocadia, candidatos no faltan: una Margarita herida o un Cristóbal deseoso de reclamar su lugar podrían ser los encargados de pronunciar la frase que cambie el destino del palacio.
En La Promesa, la verdad está dejando de ser un susurro para convertirse en un grito. Y cuando ese grito estalle, Leocadia descubrirá que el veneno que lanzó contra Curro ha terminado por infectar su propia casa.