EL ERROR DE LEOCADIA QUE LA DELATA PARA SIEMPRE || CRÓNICAS de #LaPromesa #series
En el universo de “La Promesa”, los nombres nunca son una coincidencia, y doña Leocadia, apodada “la postiza”, acaba de descubrirlo de la peor manera posible. Durante mucho tiempo, Leocadia se ha creído invencible, operando bajo la premisa de que su soberbia era un escudo impenetrable. Sin embargo, su caída no vendrá de un enfrentamiento directo, sino de un pequeño descuido caligráfico que conecta dos momentos clave de la serie.
El Nombre del Escándalo: Mercedes del Amor
Recientemente, hemos visto a Leocadia escribir una carta privada dirigida al mayordomo Cristóbal Vallesteros, firmándola con el seudónimo “Mercedes del Amor”. Lo que ella consideraba un alias romántico y discreto para sus encuentros clandestinos, es en realidad un hilo conductor hacia un crimen atroz.
Este nombre no es nuevo para los seguidores más atentos. Para encontrar su origen, debemos retroceder a la investigación de Curro y Pía sobre la muerte de Hann Expósito. En aquel entonces, descubrieron un registro en la Joyería Job, donde figuraba una lista de compradores de esmeraldas oscuras, piedras vinculadas directamente con la adquisición de veneno. En esa lista aparecía un nombre que pasó casi desapercibido: María Mercedes del Amor, marquesa.
Las Cartas de Cristóbal: Una Bomba de Relojería

La soberbia de Leocadia la llevó a confiar ciegamente en Cristóbal, a quien ordenó quemar toda su correspondencia comprometedora. Pero el mayordomo, consciente del valor de esa información, ha conservado las cartas. Si Teresa o cualquier otro miembro del servicio logra acceder a esos documentos, la conexión entre el alias romántico de Leocadia y la compradora de veneno en la Joyería Job será innegable.
La Prueba Definitiva: De la Sospecha a la Evidencia
Si se demuestra que “Mercedes del Amor” y “María Mercedes del Amor” son la misma persona, Leocadia queda directamente vinculada con la compra del veneno utilizado para asesinar a Hann. Ya no estaríamos hablando de rumores de pasillo, sino de una prueba física que la sitúa en la escena del crimen.
La ironía de esta situación es que Leocadia podría terminar compartiendo el mismo destino que su archienemiga, doña Cruz. La posibilidad de ver a ambas villanas compartiendo una celda y enfrentándose entre rejas no solo sería un giro de guion magistral, sino el clímax que los espectadores han estado esperando.
Conclusión: La Caída de la Intocable
El peligro para Leocadia no reside solo en una persona, sino en el efecto dominó que sus propios actos han desencadenado. Con Curro investigando, Margarita dejando sospechas antes de su partida y Teresa observando cada detalle, el cerco sobre la postiza se está cerrando. Su mayor error no fue la carta en sí, sino creer que nadie uniría las piezas de un rompecabezas que ella misma ayudó a construir. El tiempo de la impunidad se agota en La Promesa.