¿ES TODO UNA FARSA? EL MARQUÉS AL DESCUBIERTO || CRÓNICAS de #LaPromesa #series
En el universo de “La Promesa”, pocos personajes generan tanto debate como Alonso de Luján. Para muchos, es el “Marqués del Poto”: una figura decorativa que permite que las injusticias florezcan bajo su propio techo. Sin embargo, tras las recientes declaraciones de Manuel Regueiro, la percepción del patriarca está a punto de cambiar radicalmente. ¿Es Alonso un hombre débil o un estratega que juega a largo plazo?
1. La Dualidad entre el Actor y el Personaje
Lo primero que salta a la vista es el contraste abismal entre Manuel Regueiro y Alonso. Mientras Manuel se muestra cercano, divertido y lúcido en la realidad, Alonso es contenido, rígido y, a menudo, desesperante. Esta es la magia de la interpretación: Regueiro ha logrado que dudemos de Alonso, que lo juzguemos y que, en el fondo, esperemos algo de él que nunca termina de llegar. Pero ojo, porque el actor ha soltado una “bomba”: Alonso no es tan noble ni tan falto de malicia como creemos. Hay un componente de picardía y cálculo que todavía no hemos visto explotar.
2. El Despertar en la Temporada 5

Durante mucho tiempo, Alonso ha mirado hacia otro lado mientras Leocadia (la “postiza”, como bien la llamamos) hacía y deshacía a su antojo. Pero en esta quinta temporada, algo ha hecho “clic”. La llegada de Margarita Llopis fue el primer revulsivo; ella le abrió los ojos sobre el nido de víboras en el que se ha convertido su hogar.
A esto se suma la influencia de su hijo Manuel, quien ya no tolera las manipulaciones de la empresa familiar y de la propia Leocadia. Alonso parece estar espabilando, aunque todavía arrastre ese “embrujo” que le impide dar el golpe definitivo en la mesa. La pregunta es: ¿cuándo dejará de ser prudente para empezar a ser el líder que La Promesa necesita?
3. ¿Estrategia o Debilidad?
El gran dilema que plantea Regueiro es si la pasividad de Alonso es una falta de carácter o una estrategia de supervivencia. En un palacio donde las paredes oyen y las traiciones se pagan caras, mantenerse en un segundo plano puede ser la forma más inteligente de dejar que los enemigos se equivoquen solos. Alonso observa, calla y, según el actor, “calcula”. Quizá esté esperando el momento exacto para intervenir sin que nadie lo vea venir.
Conclusión: El Sueño del Público
No hay duda de que el momento más esperado por toda la audiencia sería ver a Alonso recuperando su autoridad y expulsando a Leocadia del palacio. Imaginamos esa escena con deleite: la “postiza” saliendo a la calle, despojada de su poder, mientras el Marqués recupera su credibilidad. Si Alonso logra imponerse, dejará de ser una planta decorativa para convertirse en el verdadero pilar de los Luján.