LA PROMESA lunes 9 de marzo a las 18:35 Avance capítulo 789 || Serie TVE #serie #LaPromesa :)
El palacio de La Promesa ha dejado de ser, hace mucho tiempo, un simple escenario de lujo aristocrático para convertirse en un intrincado laberinto de secretos donde la verdad es un artículo de lujo que pocos pueden permitirse. En este capítulo 789, la tensión alcanza niveles insospechados: las certezas sobre el pasado de los recién llegados se resquebrajan, mientras que el dolor contenido y la ambición desmedida comienzan a tejer una red que amenaza con atrapar a sus protagonistas.
La investigación emprendida por Ángela y Curro sobre el pasado de Cristóbal Vallesteros actúa como el detonante principal de esta espiral de desconfianza. El hecho de que ni los antiguos empleados ni los residentes de la casa de los duques de Aranjuez reconozcan al mayordomo es una señal de alarma que no puede ser ignorada. Ante la insistente negación de doña Leocadia —cuya capacidad para manipular la narrativa y “sembrar cizaña” parece no tener límites—, Ángela se encuentra en una encrucijada moral. ¿Es Cristóbal quien dice ser, o su historia ha sido construida como un castillo de naipes destinado a ocultar una identidad mucho más oscura?
Paralelamente, las dinámicas de poder en el palacio se vuelven cada vez más tóxicas. El desprecio constante de Ciro hacia Curro, bajo la etiqueta del “hijo bastardo”, no es solo un conflicto personal, sino un reflejo del clasismo rancio que se respira en los pasillos de La Promesa. La intervención de doña Leocadia, lejos de buscar la armonía, utiliza este conflicto para recordarle al marqués su desdén por el origen de Curro, dejando claro que, para algunos, la sangre dicta el lugar en el mundo, sin importar el talento o la rectitud del individuo.

Mientras tanto, en la planta noble, el drama matrimonial entre Martina y Jacobo Monteclaro ofrece un contrapunto necesario sobre la posesión y el afecto. La tensión generada por el proyecto del refugio no es solo un debate sobre el uso del tiempo, sino una lucha de voluntades por la independencia. Jacobo, aferrado a su papel de prometido que exige atención, choca de frente con la visión altruista de Martina, quien cuenta con el apoyo de Adriano. Esta subtrama nos obliga a reflexionar sobre la naturaleza del compromiso en la época: ¿es una unión de almas o un contrato de exclusividad donde la libertad de uno debe morir para alimentar el ego del otro?
La figura del capitán Lorenzo de la Mata añade, como siempre, una capa de cinismo corrosivo. Su burla hacia Jacobo, calificando de “claudicación” el apoyo de un hombre a las iniciativas de su pareja, es una muestra del machismo profundamente arraigado que el capitán utiliza como arma arrojadiza. Lorenzo no solo observa el caos; lo alimenta, disfrutando del espectáculo desde su posición de privilegio, como un titiritero que sabe exactamente qué cuerdas mover para desatar la ira de sus víctimas.
Sin embargo, el momento más perturbador del capítulo reside en la zona del servicio. La noticia de que la muerte de la madre de Santos podría no haber sido accidental es una bomba de relojería. La frialdad de Santos, interpretada erróneamente por algunos como insensibilidad, parece ser más bien una armadura ante un trauma que apenas comienza a asomar. La revelación de la Guardia Civil sobre una posible causa no accidental cambia drásticamente la naturaleza de su estancia en el palacio. Si a esto sumamos su trabajo como espía para Leocadia, Santos se perfila como un personaje lleno de claroscuros cuya verdadera lealtad está aún por descubrirse.
Finalmente, el cierre del capítulo nos deja ante una incertidumbre que promete sacudir los cimientos de la familia Luján: la llamada de Manuel desde Navarra. El cambio en el rostro del marqués tras colgar el teléfono no es una reacción menor; es el presagio de una crisis que podría tener consecuencias devastadoras. Todo parece indicar que la tranquilidad en La Promesa es, una vez más, un sueño efímero. Estamos ante una historia donde el pasado no solo vuelve, sino que exige el pago de sus deudas de la manera más cruda posible. La pregunta que queda en el aire es si los habitantes del palacio serán capaces de sobrevivir a la verdad cuando esta decida, finalmente, salir a la luz.