LEOCADIA HUMILLADA Y FURIOSA: ¡ALONSO LE ARREBATA EL PODER! || CRÓNICAS de #LaPromesa #series

El equilibrio de fuerzas en La Promesa ha saltado por los aires. En un movimiento maestro que combina la cercanía familiar con la frialdad empresarial, Don Alonso, el Marqués de Luján, ha decidido recuperar el timón de su propia casa, desplazando a quien hasta ahora manejaba los hilos en la sombra.

La Humillación en el Salón de Billar

La escena es de un simbolismo puro: Alonso y su sobrino Ciro comparten una partida de billar, proyectando una imagen de complicidad y linaje. Es en este entorno donde el Marqués le ofrece a Ciro la gestión de las tierras de la promesa. Este cargo no es un simple trabajo administrativo; es el núcleo del poder económico y la influencia en la zona, una responsabilidad que hasta ese momento recaía en Leocadia.

Al aceptar Ciro y sellar el pacto con un abrazo, la humillación para Leocadia —quien observa la escena desde atrás— es total. No solo le han quitado su autoridad sin consultarla, sino que lo han hecho de forma pública y frente a su propio amante, Ballesteros. La “liberación” de sus tareas que propone Alonso es, a ojos de ella, una traición que ignora su apoyo financiero y moral a la Casa Luján tras la ausencia de Doña Cruz.

El Despertar del Marqués y la Sombra de Margarita

Este cambio de actitud en Alonso no es casual. El análisis sugiere que el Marqués ha “despertado” tras las revelaciones de su hijo Manuel sobre las manipulaciones de Leocadia en asuntos sensibles como el motor de aviación. Alonso ya no es el hombre manejable de antes; ahora reafirma su soberanía.

Además, se destaca la influencia de Margarita Yopis. Antes de su inminente partida, Margarita parece haber dejado el terreno preparado, presionando y sembrando la idea de colocar a Ciro en una posición estratégica para debilitar a Leocadia. Ciro no llega solo por afecto familiar, sino como una pieza de ajedrez colocada con precisión quirúrgica.

Modo Venganza: La Amenaza de Leocadia

Si algo define a Leocadia es que, cuando se siente arrinconada, se vuelve infinitamente más peligrosa. Tras ser desplazada, mantiene una conversación inquietante con Cristóbal Ballesteros. Sus palabras, “No tienen ni idea de con quién se están metiendo”, no son un lamento, sino una declaración de guerra formal.

A pesar de perder el cargo oficial, Leocadia conserva su activo más valioso: la información. Conoce secretos, posee cartas y domina el arte de la alianza en la sombra. El video advierte que estamos entrando en la “etapa del contraataque”, donde la postiza golpeará cuando menos se lo esperen los Luján.


En “La Promesa”, el poder es efímero y el orgullo es una mecha corta. Alonso ha ganado una batalla de autoridad, pero ha despertado a una enemiga herida que no se detendrá hasta que los Luján paguen caro su atrevimiento.