SALE A LA LUZ: JACOBO ES UN MANIPULADOR DE MANUAL 💥 || CRÓNICAS DE #LaPromesa #series

En el universo de La Promesa, las mentiras son moneda corriente, pero lo que ha hecho Jacobo Monteclaro trasciende la simple omisión. Se ha descubierto que el puesto de trabajo en Nueva York, ese supuesto “sacrificio” por amor que lo mantenía atado al palacio, nunca existió. Esta revelación no solo destruye su credibilidad, sino que lo posiciona como un manipulador profesional que utiliza la “deuda emocional” para encadenar a Martina.

1. El Sacrificio que Nunca Fue

Hasta ahora, Jacobo había logrado que Martina se sintiera profundamente en deuda con él. Al simular que renunciaba a una oportunidad única en el extranjero por la felicidad de ella, Jacobo construyó un muro de gratitud que Martina no podía saltar. El objetivo era claro: control. Si ella cree que él ha perdido todo por su causa, se siente obligada a pagarle con lealtad, alejándose incluso de sus sentimientos por Adriano.

2. El Enigma de los Billetes de Barco

Un detalle que genera debate entre los seguidores es el de los pasajes para cruzar el Atlántico que Jacobo mostró en episodios anteriores. En 1917, comprar esos billetes representaba una fortuna. Aquí surgen dos teorías: o Jacobo es capaz de falsificar documentos con una maestría impropia de la época, o los guionistas han dejado un “fleco suelto” al improvisar el cambio de rumbo de la historia en el último momento. Sea como fuere, el gesto de mostrar esos billetes fue el clavo final en la trampa psicológica que tendió a Martina.

3. Perfil de un Manipulador: La Deuda Emocional

Jacobo no necesita gritar ni amenazar para ejercer poder. Su estrategia es mucho más insidiosa: la victimización. Al hacerse responsable de una renuncia inexistente, convierte a Martina en la responsable de su “desgracia”. Es una manipulación de manual: “He sacrificado mi futuro por ti, ahora tú me perteneces”. No busca amor ni pasión; busca que Martina sea su prioridad absoluta por pura culpabilidad.

4. El Factor Leocadia: ¿Chantaje o Exposición?

La gran pregunta que queda en el aire es qué hará Doña Leocadia con esta información. Conociendo el carácter de la Condesa, es poco probable que comparta la verdad con la familia en una cena formal. Lo más astuto —y lo más probable en La Promesa— es que utilice este secreto para chantajear a Jacobo. Al tenerlo bajo su pulgar, Leocadia ganaría un aliado forzoso, un “perrito faldero” que se vea obligado a colaborar en sus planes más oscuros para evitar que su farsa sea descubierta.


¿Qué pensáis vosotros? ¿Es Jacobo un psicópata que lo tenía todo planeado desde el primer día o simplemente un hombre desesperado por no perder a Martina? La red de mentiras se complica y en La Promesa, el precio de la verdad siempre termina siendo demasiado alto.