Cloe no puede competir contra Fina en ‘Sueños de libertad’ (Mejores momentos)

La relación entre Marta y Cloe atraviesa uno de sus momentos más delicados en ‘Sueños de libertad’, y una conversación cargada de sinceridad termina dejando al descubierto una herida que nunca llegó a cerrarse.

Los recuerdos del pasado vuelven a aparecer con fuerza, especialmente cuando el nombre de Fina entra en escena.

La tensión entre ambas es evidente desde el principio. Cloe percibe que Marta está distante y no entiende qué está ocurriendo realmente. La joven intenta acercarse proponiéndole nuevos planes después de que su última escapada a Madrid no saliera adelante. Sin embargo, la reacción de Marta no es la que esperaba. “Te siento lejos. Muy lejos”, le confiesa Cloe, incapaz de ocultar la inquietud que le provoca la actitud de su pareja.

Marta intenta justificar su comportamiento, asegurando que la boda de su padre la tiene emocionalmente revuelta. Pero sus palabras no convencen a Cloe, que percibe que hay algo más profundo detrás de esa frialdad. Finalmente, Marta termina abriéndose y recuerda uno de los momentos más dolorosos de su vida: el día en que se vio obligada a casarse con Pelayo.

Ese recuerdo está marcado por el sufrimiento y por un amor que nunca pudo vivir con libertad. Marta explica que llegó a la capilla agarrando un ramo muy especial. “Entré en esa capilla aferrándome a un ramo de flores que me había regalado Fina. Flores de nuestro propio jardín”, recuerda con emoción. Para ella, aquel ramo era mucho más que un simple detalle: era un símbolo del amor que realmente sentía.

Durante la ceremonia, Marta trataba de imaginar que a quien estaba dando el “sí, quiero” no era a su marido, sino a la mujer que amaba. La situación era tan dolorosa que aquel ramo se convirtió en su único refugio. “Me agarraba ese ramo contra el pecho como si fuese un amuleto o un salvavidas”, reconoce mientras revive aquellos instantes.

Pero el momento más revelador llega cuando Marta recuerda lo que ocurrió después de la boda. Cuando terminó el banquete y apenas quedaban invitados, decidió escapar para reunirse con Fina. Aquella noche, lejos de la mirada de los demás, vivieron su propia noche de bodas. Un recuerdo que Marta describe con intensidad: “Le pedí a Dios que por favor no amaneciese. Que fuese una noche eterna”.

La sinceridad con la que habla de aquel momento deja completamente impactada a Cloe. La francesa comprende entonces que ese amor sigue muy presente en el corazón de Marta. Por eso se atreve a hacer la pregunta que lo cambia todo: “Marta, tú… ¿sigues enamorada de Fina?”

La reacción de Marta es inmediata. Sin responder, Cloe decide marcharse de la habitación, incapaz de procesar lo que acaba de descubrir. El silencio que queda en el aire deja abierta una gran incógnita sobre el futuro de la pareja.